El latigazo cervical, o esguince cervical, es la lesión más habitual en los accidentes de tráfico, sobre todo en los alcances traseros. También es una de las que más discuten las aseguradoras, precisamente porque no se ve en una radiografía. Por eso la clave no es solo tratarla: es acreditarla bien desde el primer día.
Síntomas más habituales
- Dolor y rigidez en el cuello, que suele aparecer entre 24 y 72 horas después del golpe.
- Dolor de cabeza, mareos o sensación de inestabilidad.
- Hormigueo o dolor irradiado hacia hombros y brazos.
- Dificultad para girar la cabeza en los movimientos cotidianos.
Que el dolor tarde en aparecer es lo normal en esta lesión. Por eso no debes esperar a que duela para ir al médico.
Cómo se acredita un latigazo cervical
- Informe de urgencias en las primeras 72 horas. Es el documento que vincula la lesión con el accidente. Si acudes una semana después, la aseguradora alegará que la lesión pudo producirse en otro momento.
- Rehabilitación iniciada en los 15 días siguientes y seguida sin interrupciones. Cada sesión documenta la evolución y los días de perjuicio.
- Informe pericial médico al alta, que valore las secuelas conforme al baremo de tráfico.
Importante: para que una reclamación pueda prosperar es imprescindible haber acudido a urgencias en las 72 horas posteriores al accidente y haber iniciado la rehabilitación en los 15 días siguientes.
¿De qué depende la indemnización?
La ley fija un baremo que se actualiza cada año y que valora, principalmente, tres cosas: los días de perjuicio (desde el accidente hasta el alta, con distinta cuantía según cómo limiten tu vida diaria), las secuelas que queden tras la curación y el perjuicio patrimonial (gastos, ingresos perdidos). Dos latigazos cervicales aparentemente iguales pueden dar indemnizaciones muy distintas según cómo estén documentados.
Plazos para reclamar
El plazo general de la acción es de un año desde el alta o la estabilización de las lesiones. Pero no lo apures: cuanto más tarde empieces, más difícil es reunir la prueba. Lo razonable es poner el caso en manos de un abogado en los primeros días.
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